La piel es el órgano más grande de tu cuerpo y cumple una función clave: protegerte de agentes externos, regular la temperatura y alertarte cuando algo no está bien. Aun así, muchas veces su cuidado se deja en segundo plano, hasta que aparecen molestias, manchas o irritaciones.
Adoptar hábitos simples en tu rutina diaria puede marcar una gran diferencia en la salud de tu piel. Desde la protección solar hasta la hidratación y el estilo de vida, pequeños cambios ayudan a prevenir enfermedades dermatológicas y a detectar señales de alerta a tiempo. En RobleMed te ayudamos a cuidar tu piel, por eso queremos compartirte algunas recomendaciones.
La piel actúa como una barrera natural frente a bacterias, contaminación y cambios de temperatura. Cuando no recibe el cuidado adecuado, puede volverse más vulnerable a infecciones, alergias, resequedad y enfermedades cutáneas. Además, descuidarla favorece la aparición de afecciones como acné persistente, dermatitis, manchas y envejecimiento prematuro. Mantener una rutina constante permite conservarla fuerte, resistente y con mejor capacidad de regeneración.
Una de las mejores formas para tener una piel saludable es protegerla de los rayos del sol. Los rayos UVB son los responsables de las quemaduras por exposición al sol e incluso el cáncer de piel. Por otro lado, los rayos UVA penetran más profundamente en la piel y causan el envejecimiento prematuro de la piel, como las temidas arrugas.
Si quieres evitar este tipo de afecciones no dejes de utilizar tu bloqueador solar todos los días, incluso aunque no salgas de casa. Aplica un protector que tenga un Factor de Protección Solar (FPS) de por lo menos 30 y reaplica cada 4 horas.
La hidratación es fundamental para que la piel tenga un aspecto más fresco, juvenil y radiante, de lo contrario podrás sufrir enrojecimiento, descamaciones y picazón. No cuidarla adecuadamente provocará que se deshidrate, es decir que no tenga suficiente agua, dando un aspecto opaco, menos resistente y con tendencia a arrugarse más fácilmente.
Sabemos lo importante que es para ti lucir con una piel sana, por eso te recomendamos aplicar crema hidratante todos los días en tu cuerpo y en tu rostro, según las necesidades de tu piel.
Los hábitos diarios se reflejan directamente en la piel. Una alimentación equilibrada, el descanso adecuado y la actividad física regular favorecen una mejor oxigenación y regeneración celular. Para cuidar tu piel desde adentro, considera estas recomendaciones:
Mantén una dieta balanceada.
Bebe suficiente agua en el día.
Duerme las horas necesarias.
Realiza ejercicio de forma constante.
Estos hábitos también ayudan a disminuir el estrés, un factor que suele empeorar problemas como el acné y otras afecciones de la piel.
Si últimamente has observado manchas extrañas, más acné de lo normal o irritaciones en la piel, es importante que visites a un dermatólogo lo antes posible. Recuerda que los diagnósticos tempranos pueden ser claves para evitar complicaciones.
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